El licor, un problema sistémico


 

 

El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal 

 

El alcoholismo ha pasado a ser definido recientemente como una enfermedad compleja en sí misma, independiente de las otras enfermedades que genera.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la segunda sustancia psicoactiva más peligrosa para el organismo después de la heroína, es el licor, debido a que no hay ningún órgano o sistema que se escape de sus efectos tóxicos.

Alcoholismo“Generalmente las personas solo tienen conciencia de que el licor afecta el hígado, porque lo que más se escucha es que los alcohólicos desarrollan cirrosis hepática. Pero son muchos más los trastornos negativos en el cuerpo humano, el alcohol puede dañar el organismo en tantas maneras, que hay que abordar sus consecuencias de acuerdo a los sistemas hasta donde llega” explica Ubier Gómez, toxicólogo del Hospital Universitario San Vicente de Paúl.

De acuerdo con el especialista desde que el licor entra al organismo causa estragos. “Cuando una persona toma licor, el primer contacto de este líquido es con la boca, en la boca, los microbios débiles que son necesarios para mantener el equilibrio se mueren y quedan los microbios más resistentes y eso hace que las personas alcohólicas tengan más episodios de procesos infecciosos e inflamatorios que comprometen la boca, como son la gingivitis, la inflamación de la lengua, entre otros”.

El licor sigue bajando y llega al esófago, ya en este órgano relaja el esfínter esofágico interior que impide que los alimentos y el ácido que hay en el estómago refluyan, esto causa el reflujo gastroesofágico y produce una irritación, de tal manera, que en algunas personas va produciendo cambios celulares que predisponen al cáncer de esófago.

“Ya en el estómago también produce una irritación importante y genera gastritis con posibilidad de úlceras y presencia de sangrado. Cuando llega al intestino empieza a quemar las vellosidades intestinales lo que se traduce en diarreas o deposiciones blandas, que son secundarias a la lesión de las vellosidades intestinales que impiden que se absorban de manera normal ciertas vitaminas esenciales para el funcionamiento del organismo” expone el especialista.

Es por esto que los alcohólicos con frecuencia tienen disminuciones de los niveles de acido fólico, de vitamina B o C, de tiamina, ya que el licor produce lo que se denomina un síndrome de mala absorción intestinal.

“El licor también se absorbe en el hígado, produciendo no solo cirrosis, que es una enfermedad crónica y se presenta más o menos en uno de cada cinco alcohólicos, sino que es mucho más común que el hígado se llene de grasa, lo que se conoce como hígado graso, o que se de la hepatitis alcohólica” comenta Ubier Gómez.

Después del hígado va a la sangre y afecta la medula ósea que es el sitio donde se producen los glóbulos rojos. Es frecuente que la combinación de lesión de la medula ósea, aunada al déficit de vitaminas del complejo B, llevan a la generación de anemia, que puede ser de muchos tipos, anemia por sangrado producido en el tracto gastrointestinal, anemia por el déficit de vitaminas y también afecta la producción de células de defensa por lo que los pacientes alcohólicos son más predispuestos a infecciones de todo tipo, siendo la más común la neumonía.

“El licor, una vez empieza a circular llega al sistema nervioso central, una vez allí, empieza a lesionar las neuronas. De tal manera que cada vez que una persona se embriaga, son millones de neuronas las que mueren, y eso va llevando a lo que se conoce como una atrofia cerebral progresiva que se relaciona con problemas de atención, concentración y memoria” cuenta Gómez.

El licor también va en detrimento de los órganos sexuales, el hombre va lesionando las células productoras de testosterona, lo que se traduce en disfunción eréctil y en disminución del deseo y la capacidad sexual.

El cáncer, los problemas cardiacos, los trastornos de piel, musculares y óseos, son otros problemas en los que se ha demostrado que el alcohol tiene una alta incidencia.
Por esto el licor es un enemigo, del cual muchos deciden no defenderse.

 

Tomado de Periódico El Mundo - Enero 31 de 2010
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