Pasión y Superación Permanente

Unidades de cuidado crítico y cuidado intensivo Hospital Universitario de San Vicente Fundación

 

Por: Revista América Economía

Las unidades de cuidado crítico y cuidado intensivo de adultos del Hospital Universitario de San Vicente Fundación trabajan sin descanso por otorgar la mejor atención a sus pacientes, desde el ingreso hasta su recuperación.

Ser el hospital de referencia tanto de la ciudad de Medellín como para el Departamento de Antioquia es solo parte del orgullo que sienten los profesionales del Hospital Universitario de San Vicente Fundación que trabaja en las unidades de cuidado intensivo y cuidado crítico adultos del establecimiento.

Porque el mayor compromiso de los médicos que se desempeñan en estas áreas es el de entregar la mejor atención posible a los miles de pacientes en riesgo vital que reciben cada año, con graves insuficiencias orgánicas y la necesidad de someterse a cirugías de alto riesgo.

Habitualmente durante su turno de trabajo cada médico intensivista debe informar a sus colegas los antecedentes y evolución de pacientes, a partir de sus historias clínicas, exámenes y diagnósticos, apoyados por los especialistas.

“Con esa información se realizan evaluaciones y decisiones conjuntas, lo que permite determinar los procedimientos a seguir para las urgencias de trauma mayor, cirugía mayor e intoxicaciones, además de trasplantes de riñón e hígado, que son las urgencias más recurrentes que vemos” explica la intensivista Isabel Amelines, profesional del área de cuidados intensivos y especialista en urgencias de la Universidad de Antioquia.

Una vez se ha evaluado al paciente y se cuente con un diagnóstico en urgencias, se define el manejo necesario y el nivel de atención requerido: hospitalización básica, cuidado intermedio o cuidados intensivos.

“Tenemos cuatro unidades de cuidados intensivos especializadas para adultos: dos de trauma y posquirúrgico mayor, una médica y una cardiovascular y de trasplantes; además de las unidades pediátrica y neonatal”, comenta el doctor Diego José Duque Ossa, Jefe de Urgencias Adultos del Hospital.

Además existen dos unidades de cuidados intermedios, una destinada a las enfermedades quirúrgicas y otra a las enfermedades no quirúrgicas. La diferencia entre cuidado intensivo y cuidado intermedio radica en la necesidad de soporte que tiene el paciente, el tipo de monitoreo y el recurso humano necesario para la atención. “Eso implica que tengamos más de 2300 pacientes anuales atendidos en las unidades de cuidado intensivo del Hospital”, dice Duque.

Durante todo ese tiempo, los médicos se preocupan especialmente por entregar un trato digno, “por la comodidad de los pacientes, evitando al máximo que sientan dolor, y en lo posible, porque puedan entender los procedimientos a los que los estamos sometiendo”, complementa la doctora Amelines.

Responsabilidad Especial

Pero no solo infraestructura de punta y un personal de primera línea acompañan al paciente de la unidad de cuidados críticos. También hay un compromiso emocional y una sensibilidad especial por el sufrimiento.

“El trabajo con paciente crítico es muy especial, porque le impone muchos retos al profesional de cuidado intensivo. Uno se enfrenta a pacientes con graves insuficiencias orgánicas y una alta probabilidad de muerte, donde debes intervenir contra el tiempo, con cirugías de muchísimo riesgo”, resalta el doctor Duque.

El facultativo indica que la labor tanto del personal de enfermería como médico y del personal de apoyo se desarrolla en condiciones límites. “Obviamente cuando uno trabaja en ese entorno se tiene una responsabilidad especial pero muchas satisfacciones también, especialmente al ver cómo los pacientes salen adelante y pueden volver a integrarse a su vida familiar. Ese es el momento más feliz para alguien que trabaja en cuidado intensivo”, confiesa el Jefe de urgencias.

Unidades de cuidado crítico y cuidado intensivo Hospital Universitario de San Vicente Fundación

Y no solo al paciente, porque en la unidad también se atiende a la familia, haciendo énfasis en la educación y la información sobre procedimientos y cuidados futuros que deberán aplicarle.

Para el doctor Duque, la satisfacción es doble debido al espíritu solidario del Hospital Universitario y su atención a pacientes con carencias sociales.

“El Hospital tiene un compromiso de RSE muy grande y valioso. Nuestro desafío constante es tratar continuamente de seguir mejorando el perfil no solo de nuestro staff médico, sino que también de los terapeutas, y personal de apoyo, para así lograr que cada vez el paciente este mejor tratado de forma digna y confortable, con mejorías de sus funciones orgánicas y así alcanzar la total recuperación, o en el peor de los casos, realizar su acompañamiento en la muerte”, destaca el doctor Duque.

Algo que para el médico no sería posible sin el equipo humano del área. “En nuestros profesionales hay pasión y ganas de superación permanentes. La responsabilidad que tenemos es un gran compromiso para todos y impulsa a mejorar el rendimiento del grupo”, agrega.

La doctora Amelines, en tanto, reconoce que la satisfacción profesional y emocional de su trabajo como intensivista en el Hospital la hace feliz y que a pesar de las exigencias de su trabajo, se siente parte de un grupo donde existe gran profesionalismo y apoyo.

“En el Hospital San Vicente lo fundamental es lo que puedo ofrecer a los pacientes, en todo sentido. Recuerdo un paciente mayor que estuvo con nosotros por seis meses, debatiéndose entre la vida y la muerte. Hoy ya está recuperado y viene regularmente con sus hijos a visitarnos y a agradecernos por devolverle su salud. Es ahí que valoras y olvidas las noches que no has podido estar con tu familia”, concluye.

 

Tomado de: Boletines especializados de la Revista América Economía

 

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