Primera cirugía funcional de transferencia libre de linfáticos en el Hospital Universitario

Microcirujana: Sabrina Gallego. Ayudantes: Juan Sebastián Caicedo y Esteban Cardona (Residentes de Cirugía Plástica). Anestesiólogo: Santiago Medina. Instrumentadoras: Aurora Matallana y Sandra Restrepo. Auxiliares: Isabel Cristina Orozco y Luis Albeiro González

Pie de foto: La transferencia de linfáticos realizada a esta paciente,es la primera cirugía de este tipo que se hace en el Hospital Universitario de San Vicente Fundación en Medellín, por un equipo multidisciplinario conformado por: Microcirujana: Sabrina Gallego. Ayudantes: Juan Sebastián Caicedo y Esteban Cardona (Residentes de Cirugía Plástica). Anestesiólogo: Santiago Medina. Instrumentadoras: Aurora Matallana y Sandra Restrepo. Auxiliares: Isabel Cristina Orozco y Luis Albeiro González.

Martha Nelida, de 37 años, es la primera paciente en el Hospital Universitario de San Vicente Fundación en recibir una transferencia libre de linfáticos, procedimiento que se le hizo a causa de un linfedema, obstrucción en los vasos o resequedad en los ganglios linfáticos. Esta cirugía debe ser realizada por un médico con entrenamiento en microcirugía; gracias a ella se beneficia a pacientes con linfedema congénito o adquirido de gravedad moderada o severa que no hayan mostrado resultados al tratamiento médico.

Hace cuatro años Martha Nelida sufrió un accidente laboral, una inyectora de caucho atrapó su mano y a raíz de esto dos años después desarrolló un linfedema crónico, que le provocaba un dolor permanente de la misma extremidad con pobre respuesta al manejo médico. El linfedema se caracteriza por aumento del volumen progresivo de una extremidad que puede llegar a ser discapacitante y puede llevar a complicaciones como infecciones a repetición, ulceración de la piel e incluso cáncer.

Tal como lo afirma Sabrina Gallego Góonima, microcirujana del Hospital el tratamiento del linfedema puede ser médico con masajes y drenaje linfático y con la utilización de elásticos compresivos, pero cuando no hay respuesta al manejo médico o la enfermedad está muy avanzada se propone el tratamiento quirúrgico que puede ser la resección del tejido enfermo y la reconstrucción con injertos, o la cirugía funcional (transferencia libre de linfáticos y anastomosis linfático venulares), que se ha venido desarrollando en los últimos años en otros países.

Sobre el linfedema

Los ganglios y vasos linfáticos son estructuras tubulares que viajan paralelas a las venas en el cuerpo, que recogen el exceso del líquido que se acumula en el espacio entre las células y que además transportan a la circulación los productos de la digestión de algunas sustancias específicas que por su tamaño relativo no pueden ser transportadas por las arterias y venas.

Cuando se produce obstrucción de los vasos, daño directo o se resecan ganglios linfáticos específicos para el tratamiento de algunos tumores malignos, se puede producir una acumulación de este líquido, que se denomina linfa, en la extremidad afectada y se desarrolla clínicamente.

En el caso de Martha los síntomas eran tan severos que se consideró en algún momento realizar amputación de la extremidad pues además del dolor, el tamaño y el peso le impedían una adecuada función. Los exámenes confirmaron que la paciente presentaba una obstrucción de los linfáticos axilares, razón por la cual desarrolló el linfedema.

Teniendo en cuenta todas las condiciones de la paciente y la posibilidad de éxito de la cirugía funcional se propuso la realización de una transferencia libre de ganglios linfáticos inguinales.

¿En qué consiste la cirugía?

Paciente antes y después de la cirugía

Pie de foto: El tamaño de su extremidad ha disminuido más de 10 c.m ya que a causa del linfedema la extremidad había aumentado de tamaño. Foto autorizada por la paciente.

La cirugía consiste en aislar algunos de los ganglios superficiales que se encuentran en la región de la ingle, y que recogen parte de la linfa de la pared del abdomen, con algo de piel, y vasos por los cuales recibirá nuevamente circulación.

Se escoge un sitio que se denomina “receptor” en la extremidad afectada, donde exista una arteria y una vena que puedan utilizarse sin afectar la circulación local y a la cual puedan unirse las del tejido transferido a través de microcirugía y de la tecnología que cuenta la Institución.

Luego de que el tejido se incorpora al sitio, se produce un efecto de “esponja” en el cual los ganglios linfáticos absorben la linfa y ayudan a que se transporte y sea drenada de la extremidad por las conexiones con las venas. A pesar de que los vasos linfáticos estén obstruidos se logra una reducción importante de la cantidad de líquido retenido con alivio del linfedema y una mejoría clínica importante. El tejido transferido que queda en exceso es retirado parcialmente luego de que se ha estabilizado la mejoría para dar un mejor aspecto estético a la reconstrucción.

La cirugía tuvo una duración de seis horas, el periodo postoperatorio transcurrió sin problemas y a los cuatro días fue dada de alta. Durante la primera revisión, a los nueve días de la cirugía, se evidenció una disminución importante del linfedema, un alivio importante del dolor y disminución del peso de la extremidad, al punto de que la paciente puede realizar movimientos voluntarios iniciales del codo y del hombro.

“Después de la intervención me siento muy contenta, feliz, porque yo tenía la mano gigante, y al otro día de la cirugía se me veía la mejoría, la doctora me dice que el tamaño del brazo ha reducido más de 10 c.m.”, así lo cuenta Martha quien afirma además que se siente feliz y agradecida con el Hospital, ya que su brazo no tuvo que ser amputado: “Yo sé que esto a futuro va a mejorar mi calidad de vida porque cuando tenía hinchada la mano era muy difícil vestirme, ya no era capaz de hacer todo lo que hacía con mi mano normalmente, y si vuelvo a tener la mano como la tenía antes, puedo volver a hacer muchas cosas”.

Esta cirugía se ha hecho en algunas instituciones de Bogotá como el Hospital de Kennedy, el Hospital San José y el Hospital San Ignacio. En el mundo donde más se hace la intervención es en Oriente, aunque hay otros países como Estados Unidos, Francia y Bélgica en los que también se hace.

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